Hay que limpiar el escenario, ocultar los cables, ordenar los instrumentos, ajustar las luces, la ventilación. Luego me retiro y hago un poco de meditación.
Está por empezar el show, las luces se encuentran apagadas, mi corazón late fuerte, muy fuerte, en segundos se prenderán esas luces, yo estaré ahí y no se escuchará nada ni nadie y cuando de un paso para adelante empezará a sonar una melodía y yo la seguiré con mi voz y podré demostrar el ritmo que me muerde por dentro, sentir mi sangre caliente que se exparse como un volcán en erupción.
Llegó la hora, salgo al escenario y comienzo, me falta algo, me las arreglo, es un boomerang, si ,con mi público, un “doy y recibo”, “propongo y obtengo”.
Mi música me sirve para liberarme, para transformarme, para descargarme, me digo a mi misma, “nunca pares”, “concentrate” es todo un desafío, pero estoy preparada para esto.
Creatividad, actitud, carisma, potencia, herramientas sumamente importantes, después viene la técnica y por último los aplausos.
Considero que en el arte la perfección no se hace, está en cada artista, no hay nada mas perfecto que la improvisación, el que sabe improvisar, es un artista nato.
Después de años de dedicación, días extensos de ensayos, llegan esos pocos minutos para lucirte, es mágico y cuando bajo de ese escenario las piernas me tiemblan, me siento agitada y estoy bañada en sudor.
Le juego al público, lo conquisto y divierto, es ley. No hay mejor cosa que le llegue a tu gente lo que vos querés transmitir, que el cuerpo le pase factura con lo que sienten, ya sea con los pelos de punta, risas, llantos o bronca y sobre todo que sean parte y se empachen un buen rato de arte, cosa que no es un mal vicio, ¿o no?.
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1 Comentario
Feed de los comentarios de este artículo
marzo 2, 2010 a 4:23 am
Santiago
Excelente pagina Lule. llegue a travez de Makena.
por eso del Soul para tocar ahi.
Me gusto tu postura frente al escenario y el backstage intimo del musico.
te felicito.
besos.